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Dicen que para que una marca personal funcione tienes que conectar desde el minuto cero. 

Que tienes que hacer tu promesa de valor de forma clara lo antes posible porque solo tienes 7 segundos de atención antes de que esa persona abandone tu web para siempre jamás.

Seguramente esto es cierto.

Pero lo que también es cierto es que aquí no hay un titular con la promesa, no te ha dado tiempo de conectar conmigo y ya han pasado más de 7 segundos.

Esto significa que hay algo más.

En esta página te voy a contar como un profesor de la universidad me enseñó la mayor lección de ventas honestas de mi vida.

Tanto si buscas servicios de copywriting como si no, es casi seguro que te va a ayudar a vender más. 

Pero antes déjame que te ponga en contexto.

Hay dos estilos de copywriting en los negocios digitales:

1. 

Están los copys masivos, descafeinados, buenistas. En ocasiones, descienden de la iluminación de los gurús y de sus plantillas mágicas.

2. 

Están los mensajes subversivos, que destacan. Destacan por atrevidos, sinceros y una ausencia de miedo a la corrección política y a la crítica.

Te pongo un ejemplo para que lo visualices.

Hay dos grupos de personas bailando salsa.

Los primeros bailan marcando los pasos como si estuvieran pisando huevos y los segundos se mueven de una forma tan natural que pareciera que no hay técnica detrás (aunque todo el mundo sabe que sí la hay). 

¿A que te has imaginado sin esfuerzo dos dos tipos de personas bailando salsa?

Esta es una gran lección de copywriting.

Para captar la atención y que después te compren, tienes que conseguir que las personas visualicen algo.

Parece algo muy espiritual, pero es increíblemente práctico. 

Porque si aburres, no vendes.

Ni enamoras.

Ni puedes presumir de negocio exitoso en tu círculo. 

Con un copywriting subversivo lograrás el paso más difícil para la venta: captar la atención.

Te aclaro el concepto.

Subversivo significa darle la vuelta a una situación, cambiar algo que está establecido.

Y esto es justo lo que tienen en común las personas que tienen negocios que facturan bien: una marca osada, atrevida.

Pero si quieres trabajar conmigo es legítimo y necesario que sepas mis condiciones de antemano.

En primer lugar tengo que decirte que me cae bien la gente que se posiciona en la vida, que es sincera, que dice la verdad.

Y si hay algo que no haré jamás, es trabajar con alguien que me cae mal.

Por lo tanto, para poder contratarme tienes que estar dispuesta a ser muy honesta conmigo.

También es importante que no seas de las que tapan con el brazo la hoja del examen evitar que la la compañera vea algo.

Me cansé de esas actitudes de colegio y lamentablemente están bastante presentes en el mundo emprendedor. (Léase: miro más a la competencia que a mí misma).

Por último: tu negocio tiene que estar facturando. En este momento no trabajo para marcas que empiezan.

Y en segundo lugar, debes entender esta historia que te mencioné antes.

Cuando cursaba el tercer año de la carrera teníamos una asignatura llamada políticas públicas y el mero nombre amenazaba con convertirse en otra de las muchas a las que no asistía nadie.

Pero la gente de cursos superiores nos había comentado que el profesor era increíble y que no nos la podíamos perder.

Así que yo estaba muy curiosa por esa clase.

Esto tenía mérito, porque yo no asistía a demasiadas clases porque sentía que perdía el tiempo.

El profesor se llamaba Miguel Anxo Bastos.

Un hombre grande, con una voz fuerte y cara de bonachón.

Vestía de traje, se reía de una forma rara de sus propios chistes y entraba en clases sin guión ni propuesta de lo que iba a hablar ese día.

Nada más abrir la boca empezaba a provocar a la gente. 

Mencionaba una ideólogía al azar y la desmontaba, haciendo enfadar de forma automática a cualquiera que la defendiese.

Cuando ya tenía fichada la idea política de quienes más participaban increpaba directamente con preguntas del tipo:

_ A ver Pepita, ¿qué opinas sobre el derecho a la tenencia de armas?

La gente ardía en sus asientos con las ganas de opinar, de defender lo propio.

¿RESULTADO?

Clases llenas.

Nadie se quería perder las clases de Bastos porque aprendíamos las habilidades más importantes para nuestra carrera: posicionarnos y argumentar.

¿Intentaba agradar?

No. Decía lo que pensaba con total naturalidad y honestidad.

¿Por qué llenaba sus clases?

Porque no tenía miedo a decir lo que pensaba y eso es muy atractivo.

Eso genera fans.

Estas habilidades son justo las que necesitas para vender.

Esta actitud es persuasiva porque derrocha seguridad.

Te confieso, que yo siempre decía que no gastaba tiempo debatiendo con gente con la que no tenía nada en común.

Y sin embargo allí estaba: enganchada a las clases de un tipo que cuestionaba mi forma de pensar desde la A a la Z.

Me había metido en el bolsillo como todos los demás.

Su confianza nos movilizaba, nos entretenía y nos hacía practicar la coherencia.

Si alineas lo que sientes y piensas con lo que dices y escribes, no te faltarán ingresos.

Por eso, quiero que sepas que si vamos a trabajar juntas voy a empezar por estudiarte a ti. Leyendo lo que tienes, esuchándote, preguntando directamente e incluso mirando tu carta natal.

Voy a usar todo lo que tenga en mi mano para poner en linea lo que piensas, dices y escribes.

Además, voy a estudiar tu propio negocio y tu mercado.

Este es un proceso que requiere de muchas horas y en el cual necesito de tu cooperación. Por eso debo decir por adelantado que si desapareces se terminará el trabajo. No voy a perseguirte.

También necesito que respetes los textos que pactemos. Esto quiere decir que si decides hacer cambios necesito que me los comuniques. 

El motivo es que son los pequeños detalles los que hacen un buen o un mal copy.

Y porque aunque sea tu negocio, también es mi negocio y mi prestigio los que dependen de tus resultados.

Si piensas que no estás dispuesta, es mejor que contrates a otra persona o que escribas tú misma los textos.

Quizá pueda sonar un poco brusco, pero como te dije más arriba, valoro la honestidad y quiero evitar que perdamos el tiempo, tanto tú como yo.

Llegado este punto te estarás preguntando cuánto cuesta el servicio.

Como el presupuesto es personalizado, no puedo decirte la tarifa, pero te adelanto que no será barato.

Cobro más que hace unos años y menos de lo que cobraré en el futuro.

Además de que en un período no muy largo de tiempo no ofreceré este servicio más.

También quiero que sepas que para reservar tu plaza tendrás que pagar el 30% y después de la reunión que tengamos para dar inicio al proyecto cobraré el 70% restante.

No trabajo sin cobrar por adelantado. 

No lo hice nunca y no lo haré ahora.

Si vendes servicios y trabajas conmigo, es probable que tampoco tú tengas que perseguir a nadie para cobrar.

Pide presupuesto aquí. Me pondré en contacto contigo aunque no esté interesada en tu proyecto.

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